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Desde el indoor cycling al pilates con fuerza, la coach peruana creó MooveOn Studio como un refugio de movimiento, salud y reconexión interior.

MooveOn Studio nació en medio del ruido, la música alta y la adrenalina del indoor cycling. Alejandra Vargas, coach y fundadora del espacio, no imaginaba un proyecto silencioso ni pausado, sino uno que dialogara con la energía que ya habitaba en su cuerpo. El tránsito hacia el pilates no fue un salto brusco, sino una fusión pensada. Alejandra venía de una disciplina rápida, intensa, y no quería pasar de golpe a un entrenamiento completamente pausado. “No quería hacer ese cambio radical. Entonces dije: voy a implementar pilates con fuerza”, explica. Así nació MooveOn, un estudio donde el movimiento consciente convive con la carga, la respiración y el reto físico.

En sus redes y en el estudio se repite una frase que resume su filosofía: entrenar es más que un ejercicio. Para Alejandra, el entrenamiento va más allá del espejo o del tiempo invertido. “Va más allá de cómo te ves. Es cuán cómoda o cómodo te sientes al momento de moverte”, afirma. Cada sesión busca que el cuerpo se reconozca capaz, fuerte y presente, desde adentro hacia afuera.

MooveOn se plantea como un espacio seguro, lejos del juicio y de la exigencia estética. “Quiero que se sientan seguros, que sepan que son capaces de moverse, incluso si nunca han hecho ejercicio o han dejado de hacerlo por años”, dice Alejandra. Aquí, el progreso es personal y progresivo, respetando ritmos, límites y procesos individuales.

Abrir un estudio físico en una era marcada por el entrenamiento en casa fue un reto que Alejandra asumió desde el movimiento. Cambiar de ambiente, variar estímulos y generar conexión humana se volvió parte de la experiencia. “A veces necesitamos salir de ese cuadrado. Aquí cada clase es distinta, y también está la conexión con las personas”, señala, destacando el valor del encuentro más allá de la pantalla.

El pilates con fuerza que se practica en MooveOn cumple funciones claras: fortalecer el centro, mejorar la postura, ganar flexibilidad y prevenir lesiones. Alejandra lo explica con convicción, especialmente pensando en deportistas.

“Es muy beneficioso para atletas de alto rendimiento. Fortalece el cuerpo, evita lesiones y ayuda a curarlas”, comenta, subrayando el enfoque funcional del método.

Esa mirada humana se vuelve más evidente en las historias que atraviesan el estudio. Alejandra recuerda a una alumna con cáncer que llegó sin fuerza tras la quimioterapia.

“A la tercera repetición se cansaba. Me acerqué, le tomé las manos y le dije: yo te ayudo”, cuenta. Para ella, la diferencia está en la dedicación: “Creo que nací para enseñar. Cada persona es distinta y merece atención”.

MooveOn trabaja también de la mano con especialistas como nutricionistas y realiza evaluaciones previas para cuidar la salud de sus alumnos. El objetivo no es imponer rutinas, sino acompañar procesos. “Hoy la gente busca estar sana, cómoda, sentirse bien. Lo físico ya pasó a segundo plano”, reflexiona Alejandra, convencida de que el bienestar integral es la nueva prioridad.

Cuando se le pide definir su proyecto en una palabra, no duda: “Reconexión”. Antes de abrir el estudio, confiesa, estaba perdida. “No sabía a dónde ir. MooveOn hizo que encuentre dirección”. Inspirada por la mexicana María Salmón —con quien se certificó— y por su propia capacidad de reinventarse, Alejandra mira al futuro con un objetivo claro: “Inspirar a más personas y que entiendan que el ejercicio no es solo cargar peso, sino conectar con cada movimiento”.

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