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Estuve en Arequipa y encontré un destino que mezcla tradición y aventura a partes iguales. Imposible no enamorarse de sus muros blancos, atardeceres candentes y una variada gastronomía. Aquí una guía rápida para tener una experiencia inolvidable.

Arequipa no solo se visita, se siente y se recuerda. Es el sol acariciando muros blancos de sillar, el Misti recortando el cielo y el murmullo de plazas donde el tiempo camina despacio. Es una ciudad que se vive a cada paso: entre iglesias centenarias, calles empedradas y balcones que parecen flotar sobre la historia.

Para comenzar el viaje, nada como perderse en el centro histórico: la Plaza de Armas, con su catedral imponente, apta para visitar de día y volver a la noche por una segunda dosis de belleza; el Monasterio de Santa Catalina, donde el silencio se vuelve color y puedes recorrer cada pasaje como si vivieras en el pasado. Cada rincón invita a descubrir algo nuevo con la cámara – y el corazón- en mano.

Tradicional Arco del mirador de Yanahuara | Foto: Revista Inéditos_cc

Arequipa también se descubre desde las alturas. Los miradores de Yanahuara y Carmen Alto son perfectos para ver el atardecer pintando los volcanes; mientras que un paseo en bicicleta o un tour por el Valle del Colca regala paisajes que parecen de otro mundo, así como la ruta del sillar, recorrido turístico infaltable.

Y en cada pausa, el sabor: un rocoto relleno que calienta el corazón, siempre acompañado del infaltable pastel de papa, un chupe de camarones que sabe a tradición, o un helado de queso que se disfruta al ritmo de la calle. No faltan cafés artesanales para descansar y barrios como San Lázaro, donde la música y las luces invitan a quedarse hasta tarde.

Para quienes buscan un toque más aventurero, los alrededores de Arequipa ofrecen rutas de trekking y excursiones hacia volcanes como el Chachani o el Misti, perfectos para quienes desean ver el amanecer desde las alturas. También están los baños termales de Yura, que quienes lo han visitado comentan que es un lugar donde el cuerpo se relaja y el paisaje se convierte en un refugio natural.

Foto: Revista Inéditos_cc

Arequipa es poesía viva: historia, sabor y aventura en una sola ciudad. Tierra de laureados escritores como Mario Vargas Llosa y Mariano Melgar, siendo este último quien inmortalizó la frase: “No se nace en vano al pie de un volcán”. Una frase que refleja el orgullo arequipeño, para quienes disfrutan de una ciudad a la que siempre querrás volver por más luz, más calle y más volcán.

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