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Elegir un labial o un blush va mucho más allá del color que está en tendencia. Conocer el subtono de tu piel y entender cómo influyen la textura y el acabado puede marcar la diferencia entre un maquillaje bonito y uno que realmente potencie tus rasgos.

Las tendencias cambian cada temporada, pero hay un principio que nunca pasa de moda, el maquillaje luce mejor cuando está pensado para quien lo lleva. Más allá del color del momento o del producto viral en redes sociales, encontrar el tono ideal es el resultado de comprender tres elementos esenciales: el subtono de la piel, la textura y el acabado.

Elegir un blush o un labial va mucho más allá de una cuestión estética. Se trata de encontrar aquellos tonos que van de manera natural con las facciones, iluminan el rostro y reflejan la personalidad de quien los lleva. Por ello, los expertos de Sentua nos enseñan las 3 claves que debemos tener en cuenta a la hora de elegir un labial o un blush.

1. El subtono: la clave para encontrar el color que realmente favorece

Aunque muchas personas eligen el producto de maquillaje únicamente por el color que ven, el verdadero secreto está en identificar el subtono de la piel. Es ese matiz natural, que puede ser cálido, frío o neutro, el que determina cómo se percibe un color una vez aplicado.

Los subtonos cálidos suelen encontrar su mejor expresión en gamas coral, durazno, terracota y rojos con matices cálidos. Mientras que los fríos resaltan con rosas, berries, ciruelas y rojos de base azul. Quienes tienen un subtono neutro disfrutan de una mayor versatilidad, pudiendo explorar ambas paletas con resultados igualmente armoniosos.

Conocer el propio subtono permite elegir con mayor intención y descubrir aquellos colores que potencian la luminosidad natural del rostro.

2. La textura: donde comienza la experiencia sensorial

La textura no solo define el acabado, también transforma la forma en que el color se siente y se expresa sobre la piel. Los blushes en crema crean un efecto fresco y luminoso, como un rubor que nace naturalmente desde el rostro. Las fórmulas en polvo aportan mayor definición y permiten construir la intensidad con precisión, mientras que las texturas líquidas dejan un velo de color ligero, moderno y sofisticado.

En los labios ocurre algo similar. Una misma tonalidad puede transmitir sensaciones completamente distintas dependiendo de si se presenta en un bálsamo con color, una barra cremosa o un acabado de larga duración.

3. El acabado: el detalle que define cada look

El acabado es el detalle final que define la personalidad del maquillaje. Un efecto satinado aporta una luminosidad elegante y sutil, mientras que un acabado mate transmite sofisticación, profundidad y carácter.

Más allá de las tendencias, el acabado es ese toque final que transforma el maquillaje en una expresión auténtica de la personalidad de quien lo lleva.

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