La región del sur de Portugal, famosa por sus playas, paisajes costeros y pueblos con encanto, encontró en la estrella británica una nueva admiradora que eligió este rincón europeo para disfrutar de una vida más tranquila.
La cantante británica Bonnie Tyler falleció a los 75 años en un hospital de Portugal, país con el que mantuvo una relación especial durante varias décadas. La artista residía parte del año en la región del Algarve, en el sur portugués, donde fue atendida tras sufrir un problema intestinal que requirió una cirugía de urgencia.
La conexión de Tyler con el Algarve comenzó en 1978, cuando visitó la zona durante la grabación de su tercer álbum, Diamond Cut. En una entrevista con The Sunday Times, la cantante contó que quedó cautivada por el paisaje y la tranquilidad del lugar, una experiencia que años después la llevó a adquirir una vivienda en Albufeira, donde pasaba largas temporadas junto a su esposo.
El destino que cautivó a Bonnie Tyler
El Algarve se convirtió en mucho más que un destino de descanso para la Bonnie Tyler. Sus playas, acantilados, clima cálido, gastronomía y la cercanía de sus habitantes hicieron que la región fuera uno de sus lugares favoritos para alejarse del ritmo de los escenarios y disfrutar de una vida más tranquila.
Fue precisamente en esta zona donde Tyler pasó sus últimos meses. Tras sentirse mal luego de un concierto en Reino Unido, viajó al Algarve, donde presentó fuertes dolores abdominales y fue trasladada al Hospital de Faro. Según medios portugueses, fue sometida a una intervención quirúrgica de urgencia y permaneció bajo atención médica durante varias semanas.
Nacida como Gaynor Hopkins en Gales en 1951, Bonnie Tyler alcanzó fama mundial con éxitos como “It’s a Heartache”, “Total Eclipse of the Heart” y “Holding Out for a Hero”. Su característica voz rasgada la convirtió en una figura inolvidable del pop-rock, y su historia quedó ligada para siempre al Algarve, el rincón de Portugal que descubrió como turista y terminó convirtiendo en su hogar.
