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Los desafíos del aprendizaje y las distintas responsabilidades académicas y familiares pueden afectar el bienestar emocional de los escolares. Ahora que muchos estudiantes atraviesan la última etapa del año escolar, la presión suele aumentar y, con ella, también los niveles de ansiedad. Entre tareas, exámenes y la presión por no fallar, muchos niños y adolescentes experimentan frustración o agotamiento sin saber cómo manejarlo.

Ante esta situación, Milagros Morales, psicóloga del nivel de Mayores del Colegio de la Inmaculada, comparte cinco consejos prácticos para que los padres de familia ayuden a sus hijos a mantener una mente sana y fortalecer su bienestar emocional tanto en el entorno escolar como en casa.

1. Promueve la escucha activa. Dedicar unos minutos diarios para hablar con los hijos, sin juzgar ni interrumpir, puede marcar una gran diferencia. El error más común es pensar que el bajo rendimiento o los cambios de humor son simples ‘etapas’. Escuchar con empatía y mostrar interés genuino por lo que sienten fortalece la confianza y previene mayores dificultades emocionales.

2. Fomenta rutinas saludables. El bienestar emocional está estrechamente ligado a los hábitos diarios. Dormir lo suficiente, entre 9 y 12 horas para niños en edad escolar (6 a 12 años) y entre 8 y 10 horas para adolescentes (13 a 18 años), alimentarse de forma equilibrada y mantener una rutina de actividad física son pilares fundamentales. Estas prácticas no solo favorecen la concentración y el rendimiento académico, sino que también ayudan a reducir la ansiedad y el estrés.

3. Valida sus emociones. Evita frases que minimicen lo que sienten los menores, como “todos los adolescentes están estresados” o “eso se te pasará”, ya que pueden invalidar lo que los hijos sienten. Cuando un niño se siente comprendido y no juzgado puede expresar con mayor libertad lo que le preocupa y pedir ayuda a tiempo.

4. Regula el uso de pantallas. El uso excesivo de celulares, videojuegos o redes sociales puede generar ansiedad, afectar la calidad del sueño y disminuir la comunicación familiar. Establecer horarios claros y fomentar actividades fuera de las pantallas, como paseos, lectura o deportes es clave. Según la Academia Americana de Pediatría (AAP), se aconseja limitar el tiempo frente a pantallas a máximo 2 horas diarias para actividades recreativas.

5. Busca apoyo cuando sea necesario. Si tu hijo se muestra desmotivado, irritable o agotado de manera constante, es importante acudir a un especialista. Hablar en casa de lo que sentimos y buscar ayuda profesional cuando es necesario es una muestra de fortaleza, no de debilidad.

6. Enseña a manejar el estrés. Respirar profundo, hacer pausas activas o practicar mindfulness son recursos que pueden enseñar a los hijos a calmarse en momentos de tensión. Estas herramientas no solo ayudan a controlar la ansiedad, sino que también fortalecen la concentración y la autorregulación emocional.

Cuidar la salud mental de los niños y adolescentes es una tarea compartida entre la familia y la escuela. Fomentar espacios de diálogo, promover la autoestima y enseñarles a reconocer sus emociones son pasos esenciales para que los estudiantes enfrenten los desafíos académicos y personales con equilibrio y resiliencia, especialmente en etapas del año donde las exigencias académicas se intensifican.

“Nuestro compromiso como institución es formar estudiantes íntegros, capaces de reconocer sus emociones, cuidar de sí mismos y acompañar a los demás con empatía. La salud mental no es un tema complementario, es la base del aprendizaje y del desarrollo humano”, concluye Morales.

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