Seguro que alguna vez te has tomado una selfie y lo primero que has notado es esa papada que parece querer robarse toda la atención. A pesar de ese momento incómodo, la buena noticia es que es completamente posible eliminarla sin necesidad de recurrir a cirugía.
La papada es la acumulación o el sobrecrecimiento de grasa en el área del submentón, una zona que suele generar molestias estéticas en muchas personas. Puede presentarse de forma sutil o, en algunos casos, convertirse en lo que comúnmente se conoce como doble mentón. Sin importar su tamaño, la papada es una preocupación común, pero con los tratamientos adecuados, puedes lucir un perfil más definido y firme sin intervenciones invasivas.
Gracias a los avances en medicina estética, la papada se puede eliminar sin cirugía, con una recuperación rápida y los mismos resultados. A continuación, te contamos más sobre las maravillas que pueden hacer las enzimas recombinantes.
El maravilloso tratamiento de las enzimas recombinantes
Lizbeth Avellaneda, especialista estética, directora y fundadora de Nuna Makeover explica que este novedoso tratamiento es ideal para reducir la grasa localizada, permitiendo trabajar exitosamente las adiposidades en diferentes zonas anatómicas como: papada, abdomen, piernas y brazos, dando excelentes resultados a partir de la primera sesión, ya que están compuestas principalmente por tres sustancias como: hialuronidasa, colagenasa y lipasa, que actúan en los tejidos para mejorar las zonas que requieran de reafirmación, eliminación de fibrosis y la reducción de grasa.
“Al combinarse las sustancias, se acelera el proceso de quema de grasa y luego se elimina de forma natural a través del organismo. Además, ayudan a mejorar la elasticidad de la piel y su apariencia”, explica la especialista.
En casos de flacidez, como aquellos que afectan el tercio inferior del rostro, las enzimas recombinantes se presentan como una excelente opción de tratamiento. Esta tecnología puede actuar eficazmente en áreas como las mejillas y el cuello, especialmente donde la papada genera un aspecto caído y envejecido. También resulta muy útil en situaciones como la del abdomen post-embarazo, cuando, a pesar de haber logrado perder peso, puede quedar un exceso de piel que provoca que el ombligo tenga un aspecto caído o flácido.
Además, según la especialista, este tratamiento no se limita solo a las áreas faciales o abdominales. También es muy efectivo en el tratamiento de fibrosis que puede desarrollarse tras cicatrices producidas por traumatismos, quemaduras o procedimientos quirúrgicos. Las zonas más comunes donde se aplica son el abdomen, la espalda, las piernas y los glúteos, y la técnica permite una reducción significativa de la fibrosis, mejorando la apariencia y la textura de la piel afectada.
Este enfoque innovador no solo combate los efectos visibles de la flacidez y las cicatrices, sino que también promueve una piel más firme y tonificada, contribuyendo a una mejora general en la calidad y elasticidad de la dermis. Es una solución no invasiva, rápida y eficaz que ofrece resultados visibles en pocas sesiones.
